Las causas del lupus aún no se conocen con certeza. Aunque los científicos creen que existe una predisposición genética, también se sabe que ciertos factores ambientales juegan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad. Entre estos factores se incluyen: infecciones, algunos antibióticos (especialmente los derivados de las sulfas y penicilinas), la exposición a la luz ultravioleta, el estrés excesivo, ciertos medicamentos y las hormonas.
Si bien se ha observado que el lupus puede presentarse en varios miembros de una misma familia, todavía no está claro si uno o varios genes son responsables. Recientemente se ha identificado un gen en el cromosoma 1 que parece estar relacionado con el lupus en algunas familias. Anteriormente, se habían asociado también ciertos genes del cromosoma 6, conocidos como “genes de respuesta inmunológica”. Aun así, solo alrededor del 10 % de los pacientes con lupus tienen un familiar cercano (como padres o hermanos) que también presenta o podría desarrollar la enfermedad. Además, las estadísticas indican que solo un 5 % de los hijos de personas con lupus podrían llegar a desarrollarlo en algún momento.
Aunque a menudo se le llama “la enfermedad de las mujeres”, el lupus también afecta a hombres. Puede aparecer a cualquier edad y en ambos sexos, pero es entre 10 y 15 veces más común en mujeres adultas que en hombres, especialmente después de la pubertad. Los síntomas son similares en hombres y mujeres, aunque la enfermedad es más frecuente en mujeres de origen africano, indígena americano o asiático que en mujeres caucásicas. Aún no se comprende del todo el motivo de estas diferencias entre grupos étnicos.
Se cree que las hormonas podrían explicar en parte por qué el lupus es más común en mujeres. El aumento de los síntomas antes o después del ciclo menstrual y durante el embarazo refuerza la idea de que las hormonas, en particular los estrógenos, pueden influir en la evolución de la enfermedad. Sin embargo, todavía no se conoce con exactitud por qué el lupus afecta más a las mujeres ni por qué algunos síntomas siguen un patrón cíclico.